IVF doctor in GeneraLife
Alrededor del 2-3% de las parejas que buscan un bebé corren el riesgo de concebir un niño afectado por una condición genética.
Recientemente, los avances en el diagnóstico genético han permitido desarrollar una herramienta para estudiar dicho riesgo en cada pareja, denominada «cribado ampliado de portadores» (ECS). En la era preconcepcional, esta herramienta permite mejorar significativamente la evaluación del riesgo genético y, en consecuencia, adaptar la trayectoria reproductiva de la pareja. Pero, ¿cuál es la utilidad clínica real del cribado ampliado de portadores (ECS)? Esta cuestión ha sido investigada en un reciente estudio publicado en ‘Human Reproduction’ por Antonio Capalbo, director científico y de laboratorio de Igenomix Italia, en colaboración con GeneraLife IVF.
«El cribado ampliado de portadores -explica Danilo Cimadomo, director de Investigación y Desarrollo de GeneraLife- tiene como objetivo identificar, antes de la concepción, si los miembros de una pareja son portadores de mutaciones recesivas o ligadas al cromosoma X que les exponen a un alto riesgo de sufrir enfermedades genéticas hereditarias raras en el recién nacido. En los centros GeneraLife proporcionamos un «panel», es decir, una lista específica de genes que pueden analizarse para identificar una serie de variantes patógenas, conocidas como causantes de 20 afecciones. En particular, buscamos mutaciones que causan algunas de las enfermedades genéticas graves de aparición temprana más frecuentes en nuestra población. Cuando una mutación es compartida por ambos miembros de la pareja, tras un amplio asesoramiento genético, el cribado de portadores permite a la pareja tomar una decisión autónoma e informada sobre su trayectoria reproductiva. Concretamente, el diagnóstico preimplantacional puede realizarse durante un ciclo de FIV, o el diagnóstico prenatal en caso de concepción espontánea».
 En el nuevo trabajo, durante 3 años de observaciones, se hicieron pruebas a unas 4.000 personas, entre las que había unos 2.700 pacientes que querían concebir mediante FIV o de forma espontánea. La tasa de portadores de mutaciones genéticas fue del 10%. En 20 de las 766 parejas analizadas (aproximadamente el 3%), ambos miembros compartían una mutación, por lo que corrían el riesgo de tener hijos afectados por una patología genética, sin antecedentes familiares de dicha enfermedad. Las patologías identificadas fueron la fibrosis quística, el X frágil, la AME, la beta-talasemia, la distrofia muscular y el síndrome de Smith-Lemli Opitz. Quince de estas parejas decidieron someterse a pruebas de preimplantación (PGT) en los centros GeneraLife para identificar los embriones afectados por la patología genética de la que eran portadores. Cabe destacar que el cribado ampliado de portadores permite a las parejas ampliar el cribado a los miembros de su familia en edad reproductiva, siempre que se identifique una mutación. De hecho, el estudio también informa de tres casos de «pruebas en cascada» que también han resultado útiles para los proyectos reproductivos de terceros miembros de la familia.

«Este estudio representa una prueba científica más del valor clínico de esta herramienta de cribado en la práctica clínica, no sólo para analizar a los donantes, que es una práctica habitual en la actualidad, -explica Alberto Vaiarelli, coordinador médico-científico de la clínica GeneraLife de Roma- sino también en cualquier ciclo de FIV. Evidentemente, es esencial ofrecer un asesoramiento correcto y transparente a los pacientes, subrayar que el objetivo del cribado de portadores es una reducción del riesgo reproductivo, y limitar el análisis a las variantes genéticas cuyas consecuencias clínicas se conocen, la gravedad de la condición genética es predecible y es alta y, sobre todo, que son clínicamente accionables».